Fertilización anticipada en soja: una alternativa

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La fertilización de la soja en la región pampeana central es una práctica cada vez más difundida, acompañada de la aparición de respuestas económicamente rentables. Por ser la soja una leguminosa, tiene la capacidad de establecer una simbiosis con la bacteria Rizobium (que le incorporamos cuando inoculamos) y formar nódulos que abastecen a la planta de nitrógeno a bajo costo energético. Con respecto al fósforo, no tenemos esa ventaja, necesitamos incorporárselo al suelo mediante fertilizantes.

Existen diversas fuentes fosforadas como el MAP (Fosfato monoamónico): Súper Fosfato Simple (es el que llamamos comúnmente Supersimple) y el Súper Fosfato Triple (Supertriple), entre otros. La diferencia entre cada uno de ellos consiste en la cantidad de fósforo que contienen y la presencia o no de nitrógeno. La conveniencia de su utilización consiste en evaluar el costo de la unidad de fósforo de cada uno en cada año, ya que varía en cada temporada y puede que nos convenga fertilizar un año con una determinada fuente y otro año con otra.

Como ya sabemos, el cultivo de la soja resulta proclive a sufrir efectos fitotóxicos por la aplicación de fertilizantes en la línea de siembra, especialmente cuando las fuentes fosfatadas incluyen nitrógeno amoniacal en su formulación.

Si bien existe en el mercado una amplia variedad de sembradoras que aplican el fertilizante fuera de la línea de siembra también es frecuente el uso de sembradoras que, por estar diseñadas para la siembra de cultivos de cosecha fina, concentran un gran número de cuerpos en un espacio reducido y por lo tanto no permiten la separación de la semilla y el fertilizante.

Alguno de los factores que influyen en el grado de fitoxicidad son:
Distancia entre hileras de implantación: cuanto mayor es la distancia para una misma cantidad de fertilizante a aplicar, mayor es la concentración del mismo en la línea de siembra.
Humedad del suelo en el momento de la aplicación: el amoníaco tiene gran afinidad por el agua, si hay agua queda en solución e inmediatamente pasa a amonio que no es fitotóxico.
Formas de aplicación: las alternativas que tenemos son anticipadamente o al momento de la siembra.

Por lo tanto, es de crucial importancia evaluar la eficiencia de las diversas alternativas de aplicación respecto de la tradicional localización de los fertilizantes fosforados al costado de la línea de siembra. En este sentido, la aplicación anticipada de fósforo al voleo de dosis elevadas de fertilizantes fosforados en siembra directa ha mostrado resultados alentadores

Según un estudio realizado por Mallarino (Congreso Nacional de Aapresid) y Fariña Nuñez (IPNI) en Estados Unidos, cuando la fertilización al voleo se anticipó varios meses al momento de la siembra, ésta fue tan eficiente como la fertilización localizada, probablemente debido a que el fósforo se incorporó en los primeros centímetros del suelo. Bajo siembra directa la adsorción de fósforo por los constituyentes del suelo en las capas superficiales a menudo son menores comparadas con suelos laboreados en forma convencional. Esta menor adsorción y la acumulación superficial resulta en incrementos de la disponibilidad en esta zona.

Aquí en Argentina, Barbagelata, Melchiori y Paparotti (INTA Paraná) demostraron que la aplicación de fósforo al voleo tuvo un rendimiento superior en 676 kg respecto del testigo, lo cual demostraría que la fertilización en altas dosis al voleo es capaz también de producir un efecto de corto plazo y 16% mayor al obtenido en los tratamientos con aplicación en la línea (ver gráfico); esto probablemente esté relacionado con la mayor anticipación de la aplicación del fósforo al voleo en este sitio, otorgándole de esta manera más oportunidad de incorporación del fósforo al suelo, lo que facilitaría la absorción por parte del cultivo, similar a lo informado por Mallarino.

La esmerada tarea de los técnicos del INTA no sólo está enfocada en demostrar la conveniencia de la fertilización anticipada de fósforo desde el punto de vista del rendimiento (que sin dudas es el más importante), sino también resaltan la facilidad operativa durante la siembra que esto reporta, ya que fertilizando al voleo aproximadamente 60 días antes de la siembra evitamos el inconveniente de reponer el fertilizante en la sembradora frecuentemente, no corremos riesgo de la falta comercial de este nutriente en época de siembra cuando la mayoría de los productores lo demandan y se puede especular con la posibilidad de conseguirlo a un menor precio.